La energía de Whitman

oct 2010

Whitman, el poeta que comunica vida

Periodista hecho por oficio, Walt Whitman es uno de los poetas más destacados de la historia literaria de Estados Unidos, sobre todo por la manera como influyó la obra poética de generaciones de artistas en su país y en el extranjero. Esto debido a que marcó un precedente rompiendo todas las reglas de versificación que tanto se respetaban hasta ese entonces.

Además de poesías, también es posible encontrar ensayos políticos muy críticos sobre la esclavitud en Estados Unidos, de la cual Whitman fue un fiel opositor.

La idea de hacer este nuevo tipo de poesía radicaba en democratizar la literatura, acercando su lectura al pueblo. Su primera publicación, Hojas de Hierbas, costeada y producida por él mismo, exalta con energía la belleza del ser humano y la naturaleza que lo rodea, deteniéndose en pequeños detalles descritos con una bella vitalidad. La primera obra de Whitman revive el sentido antropológico del ser, exaltando el gozo de los sentidos y el propio cuerpo humano.

Este poeta estadounidense nació en el año 1819 en Huntinton, Nueva York, y fue el segundo de nueve hermanos. Hijo de padre carpintero, dejó la escuela pública para entrar a trabajar en una imprenta, donde aprendió el oficio de periodista. A su primera publicación en 1855, Hojas de Hierba, Whitman le fue sumando y sumando poemas a sus posteriores ediciones, quedando el compendio definitivo de sus obras en la versión del año 1897, cinco años después de su muerte.

No dejes…

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,

sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,

que es casi un deber.

No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.

No dejes de creer que las palabras y las poesías

sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.

Somos seres llenos de pasión.

La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima,

nos enseña,

nos convierte en protagonistas

de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra,

la poderosa obra continúa:

Tu puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar,

porque en sueños es libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores:

el silencio.

La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes.

Huye.

“Emito mis alaridos por los techos de este mundo”,

dice el poeta.

Valora la belleza de las cosas simples.

Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,

pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.

Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que te provoca

tener la vida por delante.

Vívela intensamente,

sin mediocridad.

Piensa que en ti está el futuro

y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes puedan enseñarte.

Las experiencias de quienes nos precedieron

de nuestros “poetas muertos”,

te ayudan a caminar por la vida

La sociedad de hoy somos nosotros:

Los “poetas vivos”.

No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas …

Canto a mí mismo (fragmento)

Dije que el alma no es superior al cuerpo,

y dije que el cuerpo no es superior al alma,

y nada, ni Dios siquiera, es más grande

para uno que lo uno  mismo es,

y quien camina una cuadra sin amar al prójimo

camina amortajado hacia su propio funeral,

y yo o tú podemos comprar la flor y nata

de la Tierra sin un céntimo, sin un céntimo

en el bolsillo,

y mirar con un sólo ojo o mostrar un grano

en su vaina, desconcierta las enseñanzas

de todos los tiempos,

y no hay oficio ni empleo en el que un joven

no pueda convertirse en héroe,

y el objeto más delicado puede servir

de eje al universo,

y digo a cualquier hombre o mujer:

que tu alma se alce tranquila y serena

ante un millón de universos.

Gran parte de la poesía de Whitman se centra en la belleza de las cosas simples y en la magnanimidad del cuerpo humano, del cual rescata la vitalidad.

Con el reflujo del océano de la vida

” (…) Mientras recorro las playas que no conozco

mientras escucho la endecha

las voces de los hombres y mujeres náufragos

mientras aspiro las brisas impalpables que me asedian

mientras el océano, tan misterioso

se aproxima a mi cada vez más

yo no soy sino un insignificante madero abandonado por la resaca

un puñado de arena y hojas muertas

y me confundo con las arenas y con los restos del naufragio.

Oh! desconcertado, frustrado, humillado hasta el polvo

oprimido por el peso de mi mismo

pues me he atrevido a abrir la boca

sabiendo ya que en medio de esa verbosidad cuyos ecos oigo

jamás he sospechado qué o quién soy

a no ser que, ante todos mis arrogantes poemas

mi yo real esté de pie, impasible, ileso, no revelado

señero, apartado, escarneciéndome con señas y reverencias burlonamente amables

con carcajadas irónicas a cada una de las palabras que he escrito

indicando en silencio estos cantos y, luego, la arena en que asiento mis pies.

Ahora sé que nada he comprendido, ni el objeto más pequeño

y qué ningún hombre puede comprenderlo.

La naturaleza está aquí a la vista del mar

aprovechándose de mí para golpearme y para herirme

porqué me he atrevido a abrir la boca para cantar.

(…)

Bajad, aguas del océano de la vida

(ya volveréis en la pleamar)

no ceses en tus gemidos, vieja madre cruel

llora sin término por tus hijos abandonados

pero no temas no me niegues

no susurres con voz tan ronca y colérica contra mí

cuando te toco o me aparto de ti.

Os amo tiernamente a ti y a todos

hago provisión para mí y para esta sombra que nos mira

y nos sigue a mí y a lo que me pertenece.

Yo y lo mío, hileras de hierba, pequeños cadáveres

espuma blanca como la nieve, burbujas.

Ved como de mis labios muertos mana el fango al fin

ved cómo los colores del prisma relucen y se agitan

manojos de paja, arenas, fragmentos

puestos a flote por muchos humores contradictorios

por la tempestad, la calma, las tinieblas

las olas embravecidas, pensativos, un hálito, una lágrima salobre

una salpicadura de agua o fango

arrojados igualmente desde las fermentaciones insondables del abismo

uno o dos capullos marchitos, desgarrados igualmente

flotando sobre las olas a la deriva

igualmente para nosotros aquella endecha sollozante de la Naturaleza

nos acompaña el clangor de las trompetas e las nubes

nosotros, caprichosos, traídos acá no sabemos de dónde

tendidos ante ti, tú allá arriba, caminas o te sientas

quienquiera que seas, también nosotros yacemos náufragos a tus pies. “

LM

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1 Comentario , Deja un comentario

  1. Carlos Gutiérrez

    1

    ¡Maravilloso!, Descubrir que existen norteamericanos sensibles, solidarios, con ideales humanistas y profundamente humano, elevado y terrenal. Grande como nuestro Neruda.

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