El Fausto

nov 2010

El Fausto en obras musicales

Muchos autores le han dado vida a Fausto tales como Göethe, y los compositores Charles Gounoud, Héctor Berlioz, Arrigo Boito y Robert Schuman. Entregando así a este personaje diferentes personificaciones y características, que hace que cada obra tenga una cualidad que logra cautivar a diversos públicos.

En este artículo comparamos las interpretaciones del personaje de Fausto en relación con obras musicales inspiradas en el Fausto de Göethe. También nos referiremos a los compositores Charles Gounoud, Héctor Berlioz, Arrigo Boito y Robert Schumann, siendo ellos no son los únicos compositores que se  han inspirado en esta obra.

El Fausto si bien es un personaje de leyenda no es ficticio, existió en la realidad. Fue un célebre mago, nigromante, alquimista, teólogo, quien nació en 1840 en Knittlingen y murió en Staufen 1540. Algunos escritores se interesaron en contar las aventuras de este extraño personaje, pero fue Göethe quién lo hizo famoso.

Fausto contrae un pacto con Satán para que lo convierta en un joven hermoso, capaz de cautivar el corazón de Margarita.

Los libretos de las óperas no se basan directamente en la obra de Göethe que consta de dos Faustos. Berlioz y Gounod musicalizan escenas del primer Fausto en forma notable. Arrigo Boito, en su Mefistófeles considera escenas de los dos Faustos, su libreto es más cercano a Göethe pero  su composición musical  no alcanza el nivel del Fausto de Gounod ni de “La condenación de Fausto” de Berlioz. En una breve síntesis compararemos los libretos e indicaremos las arias más conocidas, en una interpretación libre no especializ ada, sino de aficionada.

En Gounod, la historia tiene lugar en Alemania en el siglo XVI. En el primer acto, Fausto un sabio que se ha pasado la vida en su biblioteca estudiando, sin encontrar respuestas a sus interrogantes, está deprimido y rodeado de una gran soledad;  decide quitarse la vida y en el momento de beber un veneno, oye  alegres cantos  llenos de vida de jóvenes campesinos. Él se siente cansado de vivir: se dirige  a Dios en un tono irreverente  ¿Dios qué has hecho tu por mi?  En seguida, maldice la ciencia, la fe y a Dio e invoca a Satán quién aparece de inmediato en la forma de Mefistófeles ofreciéndole sus servicios.

Le propone la riqueza, la gloria y el poder, cosas que Fausto rechaza, “entonces qué quieres”, le pregunta Mefistófeles. Quiero un tesoro que los contiene a todos, la juventud. Mefistófeles le dice, yo lo puedo todo. Fausto no le cree, entonces por arte de magia hace aparecer la imagen de Margarita, hermosa joven; lo convence; Mefistófeles le pide firmar el pacto: en esta vida yo Mefistófeles estaré a tu servicio, pero en el más allá tú estarás al mío. Fausto firma, Mefistófeles le ofrece un brebaje, que lo convierte en un apuesto joven.  Lo primero que Fausto le ordena es que lo lleve donde Margarita.

Berlioz por su parte,  sitúa la acción en la edad media en Hungría y Alemania. En el primer acto ocurre al alba, Fausto se encuentra en una planicie húngara meditando, canta a la belleza y soledad del paisaje, recibe ecos de música y marchas militares. Al anochecer, en su escritorio siente el aburrimiento que lo persigue, decide poner fin a su vida, bebiendo un veneno pero las campanas de la iglesia vecina lo detienen, se festeja la Pascua, suelta la copa, recuerda sus devociones de infancia,  momento justo en que aparece  Mefistófeles, le ofrece realizar sus sueños : ¡pobre demonio, muéstrame tus maravillas!

En la obra Margarita se hunde en la tragedia producto de los actos de Fausto.

En Gounod la acción del segundo acto se desarrolla en una kermese, un grupo bebe y se divierte, Mefistófeles se les une pero luego los asusta con sus brujerías; Llega Valentín (soldado) hermano de Margarita, Mefistófeles lo provoca y le rompe la espada. Valentín se defiende con el resto de espada con forma de cruz, se asusta Mefistófeles y arranca;  luego con Fausto van al encuentro de Margarita, ella viene caminando por una calle, Fausto la aborda ofreciéndole su brazo para acompañarla en su camino, ella lo rechaza, no obstante queda impresionada.

Más tarde llegan los dos al jardín de Margarita, y Mefistófeles repara en un ramo de flores, entonces va en busca de un cofre con joyas y asegura a Fausto que serán más convincentes. Fausto admirando el lugar canta la famosa aria “Salut demeure…” Margarita encuentra el cofre, se prueba las joyas, es el aria “de las Joyas”. Luego se encuentran Fausto y Margarita y tiene lugar el dúo de amor. Mefistófeles, invoca a las tinieblas para que perturbe el corazón de Margarita  y dañará su relación llevándose a Fausto. Ella será abandonada y sumida en una gran tristeza que expresa en el  aria “il ne reviens pas”, además será despreciada por sus vecinas.

Berlioz en el segundo acto traslada la acción a una Taberna de Leipzig, hay gente bebiendo y divirtiéndose con canciones blasfemas, llegan  Fausto y Mefistófeles, éste se integra con su canción de la pulga. Fausto al margen manifiesta su desagrado y descorazonamiento. Mefistófeles lo lleva a orillas del Elba, lo adormece con voces exquisitas y ve en el sueño la imagen de Margarita. Se despierta y pide a Mefistófeles llevarlo donde Margarita.

En Gounod, el tercer acto presenta a Fausto ansioso e inquieto que exige a Mefistófeles volver a la casa de Margarita; Valentín ha regresado de la guerra y no soporta el deshonor de su hermana; desafía a Fausto, quién lo hiere de muerte por la intervención de Mefistófeles. Margarita que rezaba en la iglesia, llega a ver a su hermano, este la maldice antes de morir. Con todo Margarita perderá la razón,  matará a su hijo, será encarcelada y condenada a muerte.

En Berlioz, la acción del tercer acto ocurre al atardecer en casa de Margarita: Fausto entra furtivo al dormitorio de Margarita, admirado canta el aria “Merci doux Crépuscule”, luego se esconde (por orden de Mefistófeles).Llega Margarita y siente pesado el aire, está inquieta, ha soñado con la imagen de Fausto a quien no conoce.

Antes de acostarse se arregla el pelo, se siente melancólica, canta una antigua balada “Le roi de Thulé”. En el jardín Mefistófeles invoca espíritus malignos para embrujar Margarita, con una serenata diabólica. Fausto sale de su escondite y los amantes se reconocen, se dejan llevar por la pasión, dúo  (“ange adoré”), pero bruscamente Mefistófeles los interrumpe, diciendo que la madre de Margarita se ha despertado. Ellos se despiden precipitadamente.

En el cuarto acto de Gounoud, Mefistófeles lleva a Fausto a un lugar oscuro y mal oliente que lo aterra, “la noche de walpurgis”. Mefistófeles le asegura que un signo suyo cambiará la situación, cosa que hace, aparece entonces una escena orgiástica incluyendo reinas de la antigüedad,  una musa le ofrece una copa para que olvide todo y se deje llevar por el placer.

De repente la visión de Margarita en la cárcel con una mancha roja en el cuello, desespera a Fausto y parte a salvarla, Mefistófeles lo sigue; en la cárcel lo apura y presiona, Margarita si bien se alegra de ver a Fausto, no lo escucha, hace recuerdos,  al insistirle bruscamente en que lo siga, ella repara en la sangre de sus manos, ve al demonio y horrorizada lo rechaza. En el hermoso terceto final, ella invoca la clemencia de Dios y muere, coros celestiales dicen “Salvada” “Cristo ha resucitado”.

El acto cuarto en Berlioz, encuentra a Margarita ansiosa en espera del regreso de Fausto, sin el cual su vida no tiene ya sentido, romanza  “d´amour l´ardente flamme”. Pero Fausto está frustrado, en un bosque agreste, canta “Invocación de la naturaleza”, siente que su poder invisible colma sus aspiraciones.

Aparece Mefistófeles y le cuenta que Margarita ha sido condenada a la horca por la muerte a su madre; Fausto se desespera y le pide ayuda para salvarla (firma el pacto), Mefistófeles prepara caballos negros y parten al galope  “la course à l´abîme”, un interludio sinfónico, espectros del infierno persiguen a Fausto y dos enormes pájaros negros se lo llevan en sus alas. Mefistófeles ordena una orgía en el infierno ( su victoria), Fausto cae al abismo mientras los serafines reciben a Margarita en el cielo.

Las óperas de Berlioz y Gounod terminan con la salvación de Margarita. Berlioz condena a Fausto y Gounoud lo deja en la ambigüedad. El Fausto de Gounoud aparece con buenos sentimientos, lo que presentan dificultades a Mefistófeles, el Fausto oscila entre el bien y el mal. En cambio el Fausto de Berlioz es negativo, sin ganas de vivir, por lo que no opone resistencia a Mefistófeles.

Otras visiones de Fausto

En Göethe, Fausto se siente responsable tanto por la muerte de Margarita como la de su hermano. En esta obra, el personaje es acosado por los constantes remordimientos.

El libreto de Boito es el más cercano a Göethe, y su ópera comienza con un prólogo con coros celestiales, los primeros actos en líneas generales siguen las mismas acciones de las óperas de Berlioz y Gounoud. Pero en el cuarto acto él introduce el personaje de Helena de Troya y presenta “la noche clásica de Walpurgis” que no es romántica como en Gounoud.

En Göethe, cuando Fausto abandona la prisión sale traumatizado por el grito de horror y rechazo de Margarita, entra en desesperación, no solamente se siente responsable de la muerte de Margarita sino también de la de su hermano, los remordimientos no lo dejan en paz. En realidad Mefistófeles jamás consiguió entusiasmar a Fausto con placeres vulgares y bajezas terrenales, quedó choqueado y traumatizado con la experiencia con Margarita, (del Amor); le propuso otras experiencias las del poder, y de la belleza, pero no lograron sacar a Fausto de su depresión y falta de ganas de vivir.

Schumann en el oratorio dedicado al Fausto, interpreta que el contacto de Fausto con la naturaleza y una larga cura de sueño, le permitirán  encontrar su equilibrio “Le lever du soleil”, ideas que traduce en el inicio de la segunda parte del oratorio, Fausto rinde homenaje a la naturaleza redentora. En el episodio titulado Minuit, Shumann muestra un Fausto muy anciano agredido por cuatro mujeres grises: la Pobreza, la Deuda, la Angustia, la Preocupación. Sólo la Preocupación tiene el poder de afectarlo, a tal punto que lo deja ciego. Pero perdiendo la vista es invadido por una luz interior que le permite alcanzar la sabiduría, sacrificando uno de sus ojos.

La muerte de Fausto, es la última escena de la segunda parte del oratorio, es semejante al epílogo de la ópera de Boito. Cuando muere Fausto, Mefistófeles cree que por fin tendrá su presa, pero las milicias celestiales y los ángeles ahogan al demonio en una lluvia de rozas. Tal vez Schumann es quién ha explorado mejor el alma del personaje que lo ha pasado bastante mal después del pacto. La experiencia con Margarita, le ayudó a salir de su encierro. ¿Cómo Satán iba a proporcionarle felicidad y amor? Göethe siendo un romántico, ¿cómo habría podido condenar a su Fausto? LM

Referencias:

Göethe et les musicien, Jean Luis Dutronc. L´avant scène. Nº231

Libretos de las obras mencionadas.

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