Vaho

ene 2011

Vaho

Intentas ver algo en la oscuridad de aquella casa abandonada. El frío de la noche se cuela por tu ropa y el vaho que exhalas denota tu agitada respiración. Sientes tu corazón latiendo en tu garganta fuera de sí, y a tus sentidos alertas a cualquier indicio de que ellos sigan con vida. El retumbar de tus pisadas contrasta con el constante gotear de una oxidada cañería que sobresale del techo. Llegas a una puerta y la abres cuidadosamente, siéndote imposible evitar que rechine, como si presintiese la muerte rondando en el ambiente.

¡Crac! Te giras bruscamente buscando el origen de aquel ruido. ¡Crac! Volteas nerviosa esperando en cualquier momento verlos atrás de ti, pero todo está en su lugar, todo demasiado quieto.

Consciente de que te persiguen, decides seguir por el largo pasillo que se extiende a tus pies, perdiéndose en la densa oscuridad, por lo que te es en vano ver su final. Dudas. Tus oídos perciben un sonido de metal contra metal seguido de un disparo. “No puedes esconderte”, alguien habla.

Caminas lentamente por el corredor sorteando hacer el menor ruido. Todas las puertas parecen estar cerradas. De pronto, oyes el crujir de una de ellas a tus espaldas, parándote bruscamente sin voltear; sólo escuchas tu angustiosa respiración. Esperas unos segundos y… Crac, crac, crac. Pasos lentos llegan hasta ti y una mano firme se apodera de tu hombro. El pánico te domina. “Tu hermano ya murió… Me quedas tú”, te susurran al oído.

Sin pensarlo dos veces huyes haciendo que la antigua madera cruja y se hunda bajo tus desesperadas pisadas. Otro disparo te frena y un agudo dolor en tu brazo izquierdo te ciega por momentos. Lo aprietas firmemente para impedir que siga sangrando y corres por la galería hasta dar con el patio central de la vieja casa. Te escabulles entre los altos arbustos mientras intentas enfocar a tu persecutor, pero sientes que las fuerzas te están abandonando… Aún así, de pronto, parecieras reaccionar y gateas intentando huir. Quedas paralizada ante la escena que ves: dos cuerpos; uno, sangrando; el otro, decapitado. La cabeza a dos metros de su dueño te atraviesa con su mirada aterrada. Tu hermano.

Fuera de ti, gritas hasta que tu voz es ahogada por tu llanto. Petrificada sin poder creerlo te llevas las manos a la cara creyendo que al sacarlas todo desaparecerá, pero no es así. Desvías tus ojos deteniéndote en un revólver al lado tuyo. Luego observas con la mirada ida a tu victimario, quien fija su vista en ti, con decisión. Notas que comienza a subir su arma lentamente, haciendo que reacciones para estar apuntándolo en cuestión de microsegundos

El sonido de un disparo golpea el aire

Oyes en la oscuridad caer un cuerpo

Observas por última vez la mirada sin vida de tu hermano, mientras tus ojos se cierran lentamente. LM

©fagomx



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1 Comentario , Deja un comentario

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    Me gustó, quería saber qué iba a pasar!!

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