Bienvenida realidad

ago 2010

Bienvenida Realidad.

España y Chile: Dos historias, un mismo conflicto.

Inspirado en la novela de Pío Baroja, El árbol de la ciencia.

1. Introducción

Un libro siempre lleva entre sus páginas la magia de transportarnos a otra dimensión, a otro tiempo y a otro espacio, te atrapa en ese laberinto imaginario de las letras y te conduce por ese universo fascinante llamado Lectura. Una vez sumido en ese maravilloso y sublime mundo, tus recuerdos y sentimientos cobran vida. De ser simple lector pasas a omnisciente relator, la historia y tu historia se funden y la génesis de una nueva renace. Así se origina este preámbulo y con él un encuentro de hechos, sucesos y personajes que se han fundido en el tiempo, un tiempo cuyo túnel imaginario, oscuro e inexplicable, una vez más nos muestra el misterio que a lo largo de su viaje han vivido, viven y seguirán viviendo todos los que pasamos a través de él.

Al recorrer las frondosas páginas de El árbol de la ciencia de Pío Baroja, he sido también atrapada por ese boscoso e insólito mundo, y trasladada de tiempo y espacio; de la España de ayer al Chile de hoy. Otro continente, otro país, otra contingencia, pero con similares sentimientos y cuestionamientos. Los principios filosóficos y sociales que en él se revelan, no difieren mucho de los actuales. Su universalidad es tal que el tiempo y el espacio no tienen dimensión alguna. Descubriremos en estas páginas esa similitud intemporal entre Andrés Hurtado de España, un estudiante de medicina impotente ante los excesos de una sociedad mezquina, y otros miles de Andrés Hurtado de Chile; estudiantes, obreros y profesionales que sufren hoy la presencia de una sociedad egoísta e indiferente.

2. El árbol de la ciencia. Héroe o antihéroe

El árbol de la ciencia, como novela representativa del género filosófico, narra la trayectoria vital de un héroe o un antihéroe en conflicto con las fuerzas irracionales. Aquí la psicología y la vida de los personajes se mueven en torno a temas vitales propios de cualquier planteamiento existencial: la familia, la sociedad (con todas sus variantes) y la muerte. Este antihéroe español es la imagen de un intelectual insostenible desde todos los puntos de vista. Un buscador de la verdad, y en esa búsqueda la Ciencia es su fuente más relevante, así como la filosofía de Schopenhauer y de Kant, entre otros. En esa constante se entrevén todas sus ideas políticas, algunas de ellas de corte socialista, que apuntan constantemente a una denuncia social con todas sus variantes.

Esto trae consigo una serie de conflictos al interior de su hogar. Por un lado, la muerte de su madre que le provoca un sentimiento de soledad y abandono que lo marca de por vida. Por otro lado, el padre que vive socialmente ligado a la aristocracia y que representa claramente el antagonismo de Andrés. Entre Andrés y él hay un gran abismo, que se hace cada vez más evidente. Estos conflictos no eran exclusividad de Andrés y de su hogar, sino más bien una realidad frecuente en muchos hogares, en universidades, hospitales, etc., donde se apreciaba con más claridad el caos que se vivía en la España de la época.

2.1 España y la crisis de la época

Desde las entrañas de una España incierta y decadente se produce la gestación inevitable de nuestro antihéroe. Es así como Baroja, a través del drama individual de Andrés, su antihéroe, nos entrega un retrato crudo del país antes y después de la pérdida de Cuba; una prensa que desinforma, una política cínica y una sociedad en un estado de histeria colectiva. Al dejar de sacar provecho de su imperio colonial, España se enfrenta a una crisis de identidad, con una sociedad desorientada y desesperanzada, cuyos ciudadanos se sienten enajenados y perdidos. Este desastroso momento marca a la sociedad española de forma negativa y con ella a muchos autores de ese tiempo: Baroja, Azorín y Unamuno, entre otros. Es el típico y profundo pesimismo que caracteriza a la generación del 98, cuya crisis ideológica trae consigo una angustia espiritual y existencial.

3.0. Chile. El mito del héroe

El Chile de hoy al igual que la España de ayer, ha dado origen a muchos héroes o antihéroes, uno de los símbolos (o arquetipos) usados por Jung (1970) para explicar el proceso de individualización. Este héroe, en esa constante búsqueda de la verdad, se enfrenta a un sentimiento de soledad, crisis y desamparo, en cuya búsqueda el individuo va adoptando distintas actitudes. Una es la de abandonarse a la inercia por comodidad, negándose al cambio, otra es inyectarse la droga del consumismo y permanecer bajo sus efectos alienantes, perdiendo su propia identidad para convertirse en una persona rígida, que al sentirse vacío interiormente se quiebra con facilidad. Es la llamada neurosis colectiva del Chile de hoy, que evita aceptar el conflicto, y el problema es desplazado. Así el individuo y la sociedad se acostumbran a vivir ocultando la verdad, la que es relegada al olvido y reprimida. Y de acuerdo a la ley psicológica de Jung, lo reprimido y no asumido tarde o temprano se transforma en neurosis.

3.1. Un enfoque histórico. El pueblo

Muchos hechos han dado génesis a estos antihéroes, a estos hombres intelectuales y a tantos otros del pueblo, que ya ni siquiera saben si considerarse como tal; les han cambiado hasta el concepto. Uno de ellos es ese momento histórico chileno tan doloroso que cambió el sentir y la realidad de todo un pueblo: el golpe de estado de 1973, que trajo consigo una gran pérdida, no de colonias como en el caso de España, pero sí del derecho más preciado de todo ser humano; la libertad, y con ello, la pérdida de los ideales y los principios fundamentales de la democracia. Los significados precisos dados en el periodo anterior, se enfrentan al problema de que ahora tienden a regirse más por los diccionarios que por la fuerza de uso social. Fenómeno que afecta de un modo especial a términos tan arraigados como “pueblo”, concepto que a través del tiempo y la historia va tomando distintas connotaciones. En la época colonial, por ejemplo, este concepto no era otro que el de “grupo de terratenientes-conquistadores”. En el Chile de Portales, lo conformaban los ciudadanos que acumularon riquezas ganándose el derecho a votar. Por 1915 se creía que el pueblo no era sino el conjunto de la nación, fundado sobre el sentimiento común del patriotismo. Más tarde, en cambio, se estimó que no podía ser más que la clase trabajadora; la que producía la riqueza económica de la nación. Hoy este concepto tiene un nuevo matiz, “pueblo” está íntimamente ligado a patriotismo; una simple y vaga connotación teórica, ya que en la práctica no representa más que una pesada y abrumadora carga.

3.2 Patriotismo. Una carga histórica

Cualquier chileno corriente de hoy -aunque, como se verá, algunos más que otros- conlleva dentro de sí esta carga histórica compleja, valiosa y significativa llamada patriotismo. Sin embargo, cuando se vive en una sociedad desgarrada por un mecanismo interior de alineación, donde un sector es el opresor y los otros sectores sociales los oprimidos, este sentimiento pierde valor, transformándose en una carga difícil de llevar. La fuerza histórico-social y las riquezas no están homogéneamente distribuidas, por lo tanto el patriotismo no se justifica, no cumple la función de estar ligada al pueblo, y su fría definición sólo conduce a un mayor antagonismo social. Un abismo de inseguridad y tristeza se apodera del individuo despedazando todos esos sueños de Libertad y Democracia que por tantos años le fueron arrebatados. Este sentir va generando una especie de sentimiento oceánico (Agacino 1996) que los sitúa en medio de una inmensidad que los contiene pero no los identifica.

En nuestra novela, Andrés, al igual que otros personajes, vive también esta carga emocional, en un contexto distinto pero con iguales consecuencias. En ella el patriotismo se vive desde un punto de vista más nacionalista; se exige reconocer la grandeza de España. Esta carga la observamos en los personajes y en las actitudes que van manifestando frente a la vida. Es así como tenemos, por un lado, los que defienden la posición burguesa de la Gran España, como el padre de Andrés; y los que viven un verdadero estado de catarsis, como Aracil y los que no creen en los cambios en un “sentido absoluto” y consideran inútil cualquier esfuerzo, como lo expresan Iturrioz, Andrés y su novia Lulú, que aunque en un principio estaban muy lejos de ese falso optimismo español, con el transcurrir del tiempo, son envueltos por dicha corriente vital, ciega y tumultuosa, que los arrastra inevitablemente a un letargo total, posición de ataraxia, o contemplación indiferente de todo, adoptada de su consejero principal, Schopenhauer.

3.3 España y Chile. Dos historias, un mismo conflicto

Como se aprecia en la novela, Andrés apunta su crítica fundamentalmente hacia una España inmóvil, que se niega a los cambios y se resiste a reconocer su verdadera realidad. El estado de inercia de los ciudadanos y su conformismo desarman y confunden a nuestro protagonista, que ve con tristeza como los valores van siendo irremediablemente relegados.

Aunque, a diferencia de la España de esa época, Chile es considerado uno de los países latinoamericanos de mayor desarrollo, contradictoriamente vive, sin embargo, uno de los momentos de mayor antagonismo social. Y esto como consecuencia de haberse transformado en un laboratorio del Neoliberalismo. Hecho que ha conllevado, entre otras cosas, a seguir un programa de privatización de empresas estratégicas (transporte y comunicación) y de servicio público (luz, agua, teléfono, gas). Una política asumida desde el golpe de estado de 1973, por la Junta de gobierno y vigente hasta ahora. Si bien es cierto, a lo largo de estos últimos 16 años no se ha dado en un periodo de negación de los derechos civiles, se ha dado en cambio bajo un régimen democrático que ha excluido a las mayorías con una clara democracia anti- popular.

Chile se abre al mundo súbitamente en una vorágine mercantil que escapa de control. Si bien es cierto, a diferencia de España, esta salida le permite al individuo ampliar su horizonte de experiencia y desarrollarse más en el ámbito personal, no siempre lo logra, ya que aunque las oportunidades están, hay una gran mayoría que no alcanza a disfrutarlas. De ahí que muchos vivan la construcción de “sí mismos” y la búsqueda de un yo auténtico como una presión angustiante y desesperanzada. Es decir, tampoco existen muchas esperanzas para los Andrés de este nuevo Chile.

4. A modo de conclusión

Dos países, dos épocas, dos historias, una sola frustración. España y Chile, aunque en distintos momentos históricos, han conocido la utopía de una “gran” nación reinventada para la dicha de unos pocos y la desdicha de muchos. Hoy Chile flota en una gran burbuja y con él toda una nación, esperemos que el día que esta explote no tengamos que decir con gran desilusión … ¡Bienvenida realidad!

5.0. Referencias bibliográfícas

AGACINO, Rafael, 1996a. “El Chile neoliberal y el movimiento de trabajadores: buscando salida”. Informe Anual 1995-1996, 5, Santiago.

AGACINO, Rafael, 1996b. “Cinco ecuaciones ‘virtuosas’ del modelo económico chileno y orientaciones para una Nueva Política Económica”. Informe Anual 1995-1996, 6, Santiago.

ALLENDE, Isabel, 2003. .Mon pays réinventé. París: Grasset y Fasquelle.

BAROJA, Pío Caro, 1985. El árbol de la ciencia. Madrid: Cátedra.

JUNG, C. G.,1970. Arqueotipos e inconsciente colectivo. Buenos Aires: Paidos.

LEIVA, Fidel y AGACINO, Rafael, 1994. Mercado de Trabajo Flexible, Pobreza y Desintegración Social en Chile: 1990-1994, Universidad ARCIS, Santiago. www.redem.buap.mx/rafael.htm

RAMONEL, Ignacio, 1997. Un mundo sin rumbo. Crisis de fin de siglo. Madrid: Debate.

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7 Comentarios , Deja un comentario

  1. Nancyta

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    Gladys, querida amiga… como siempre sorprendiéndonos con tus escritos.
    Felicitaciones, éste es un llamado a ser más prudentes en nuestro actuar como país, es preciso y necesario, en muchísimas oportunidades se nos olvidan los errores y volvemos a caer en el mismo error…nos cuesta mucho aprender…
    Un fuerte abrazo y a seguir deleitándonos con tu sentir hecho prosa y a veces poesía.

  2. JULIO

    2

    muy bueno…incansable en la escritura castellana..felicitaciones y sigue adelante, tus poemas tambien son bellos, espero que los publiquen…..besos

  3. rafael azocar

    3

    Claro que si, nos parecemos, tenemos la misma raíz machista católica que los españoles…entonces en alguna parte volvemos a ser el mismo ser.
    Espero ver pronto otro arículo suyo en órbita, buena suerte.

  4. Carlos Córdova

    4

    Tocas temas muy interesantes en tu escrito y tu pluma realiza diagnósticos certeros de nuestra realidad. Es cierto que nuestro Chile ha vivido una etapa de crecimiento económico que la aleja del vencindario que habita, esto en tanto crece el tamaño de la torta que en teoría nos vamos a repartir a cifras que no imaginábamos; hasta ingresamos al club de los países más ricos del mundo; en una resaca de nuestra embriaguez. Por otro lado, cuando miramos cómo se reparte esa torta, ingresamos a un vecindario en el cual habitan países que se consideran casi viviendo en el medioevo, con distribuciones de la riqueza similares a la de la época de señores y siervos. Esta realidad ambivalente que nos toca habitar, nos confunde y nuestro despertar va a estar condicionado, por aquello en que fijemos nuestra mirada al abrir los ojos. Por eso tu artículo me parece tan interesante y espero con avidez, leer lo siguiente que escribas. Felicitaciones!!

  5. Carlos Gutiérrez

    5

    Destaco en el artículo esa reflexión sobre lo que constituye la “droga del consumismo”. Nuestras clase media, de tendencia histórica arribista se ha sumergido en ella, obviamente que influida por los mercaderes del capital. No hace sino confirmar que la visión materialista de la historia no estaba errada al indicar que el motor de la misma son los conflictos entre lo propietarios, unos pocos, y los proletarios, que somos muchos. Estos últimos, nuevamente derrotados, debemos vivir alienados entre el consumismo, el hedonismo, y la religión. Cada país tiene los dirigentes y la estructura socio-política que es capaz de darse en un momento y circunstancias históricas determinadas, todo ello en el espiral Hegeliano..

  6. 6

    Un reflexivo y sustancioso articulo de nuestro Chile actual, a partir de “El árbol de la Ciencia” de Pio Baroja. –Como cuando comenzó el mundo en un cierto paraíso, que finalizó en un desastre que todavía dura, y donde no falta la serpiente, ni la manzana, ni los castigados, aunque hoy tengan otros nombres–. Felicitaciones por tus letras Gladys, y un tremebundo gracias a la Revista Letra Media y Facebook por dejarlas a nuestro alcance.

  7. 7

    Magnífico artículo. Es increible el parecido, la herencia ancestral, las raíces españolas. Al mismo tiempo enfocas el tema del consumismo, el mal del siglo. La falta de valores, etc. Muy interesante y oportuna tu visión.

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