La inundación

jun 2011

La inundación

“Ante una inminente inundación, la ciudad comienza a ser desalojada. La lluvia que ha caído ha causado tales estragos que las autoridades han debido tomar esta medida. Todos los habitantes comienzan a abandonar la ciudad. Todos, menos uno, don Ernesto.
- Señor, debe acompañarnos, la ciudad se inundará – Le dice uno de los militares que va a bordo de un camión del ejército a cargo de la evacuación.
- No, gracias. Confío en mi Dios, sé que él me salvará. Me quedaré – Responde fervientemente don Ernesto.
Los militares siguen su camino ante la negativa de este ciudadano, intentando llevar a otras personas que sí quieran abandonar.
Al día siguiente, don Ernesto se ha debido refugiar en el segundo piso de su casa, ya que el primero está inundado.
De pronto, aparece uno de sus vecinos en un bote.
- ¡Vecino, súbase que las lluvias seguirán al menos por una semana más! – Grita el conductor del bote.
- ¡Gracias vecino, pero me quedaré acá, sé que Dios me salvará. Confío en mi Señor! – Es la respuesta que recibe el vecino, quien no insiste ante la inclemencia del clima.
Al tercer día, don Ernesto se encuentra ya en el techo de su casa debido a que el segundo piso ha sido alcanzado por la inundación.
Un barco de la marina se acerca y le arroja cuerdas, salvavidas y cuanto pueden para que este hombre subiera al barco, pero como en todas las ocasiones anteriores, se niega, aclamando al cielo.
Al día siguiente, ya casi sin fuerzas, este tozudo hombre se encuentra sentado sobre su chimenea. La lluvia no ha cesado y él se protege como puede y se alimenta con lo que alcanzó a rescatar.
Un helicóptero entra en escena. Le lanza una escalera de cuerda a don Ernesto, pero este no la coge. Un hombre baja por esta escalera. Intenta tomar a don Ernesto para llevarlo a la fuerza. Finalmente, el forcejeo lo gana don Ernesto, quien le dice al rescatador que no se preocupen, que él estará bien, que Dios lo salvará.
Al día siguiente, don Ernesto se despierta y ve que la lluvia ha cesado, pero no reconoce nada a su alrededor. De pronto, Dios se presenta ante él y entonces comprende que ha muerto.
- ¡Me dejaste morir!, ¡Siempre confié en ti! ¿Por qué no hiciste nada? – Increpaba don Ernesto a Dios.
- ¿Cómo que no hice nada? Si te mandé un camión, un bote, un barco y un helicóptero…”

Este cuento llegó a mis oídos hace muchos años a modo de chiste. Desde entonces lo utilicé bastante y del mismo modo, pero acompañándolo de alguna reflexión.
Y es que siempre esperamos que Dios venga y nos tome de la mano para poder tomar alguna determinación, seguir algún camino o tener algún gesto. ¿No basta con todas las señales que recibimos a diario?

La inundación

VN:F [1.9.8_1114]
Rating: 8.4/10 (9 votes cast)
VN:F [1.9.8_1114]
Rating: +7 (from 9 votes)
La inundación, 8.4 out of 10 based on 9 ratings



Sin comentarios , Deja un comentario

Comenta “ La inundación ”


Archivos

Por Fecha

Por Tema