Tiempo de Microcuentos

ago 2010

Microcuento: la magia de lo breve.

El año pasado, cerca de 45 mil cuentos participaron en el concurso literario “Santiago en 100 palabras”, organizado por la productora Plagio, Metro de Santiago y Minera Escondida. Hoy, en su novena versión, la convocatoria se repite esperando aumentar el número de participantes. Pero, ¿qué es eso de 100 palabras o microcuentos? Letra media explica.

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Sin duda, más de alguno de nosotros ha escuchado o leído dicha frase, perteneciente al cuento “El dinosaurio” (1959), de Augusto Monterroso, considerado por el Instituto Cervantes como el maestro del relato breve. El escritor guatemalteco es la imagen de un género que ha ido ganando terreno en Hispanoamérica: el microcuento.

© 2010 Joey Celis

Según la profesora del Instituto de Lingüística y Literatura de la Universidad Austral de Chile, María Isabel Larrea, el microcuento tiene su cuna en el movimiento literario modernismo. En el cual, un conjunto de autores entre finales del siglo XIX y principios del XX, emprendieron la búsqueda de independencia creadora, a través de innovaciones del uso lenguaje.

Dentro de la literatura contemporánea, el microcuento alcanzó mayor profundidad dentro de las condiciones sociales y políticas de Latinoamérica: “las épocas de dictadura en el Cono Sur hacen surgir una serie de textos breves que transitan más allá de la censura”, explica María Isabel Larrea. De este modo, se gestan relatos de corta extensión que repercuten más allá de sus breves palabras:

“Toque de queda” (Omar Lara, chileno)
-Quédate, le dije.
Y la toqué.

“Padre nuestro que estás en el cielo” (José Leandro Urbina, chileno)
Mientras el sargento interrogaba a su madre y su hermana, el capitán se llevó al niño, de una mano, a la otra pieza…
- ¿Dónde está tu padre? – preguntó
- Está en el cielo – susurró él.
- ¿Cómo? ¿Ha muerto? – preguntó asombrado el capitán.
- No – dijo el niño -. Todas las noches baja del cielo a comer con nosotros. El capitán alzó la vista y descubrió la puertecilla que daba al entretecho.

© Pierre Desrosiers

Las características que posee un microcuento consisten en “su brevedad extrema, secuencia narrativa incompleta, lenguaje preciso, muchas veces poético”. Tales elementos permiten, según María Isabel, el desarrollo de la imaginación, la apertura de mente hacia situaciones posibles, el uso de la creatividad del lector.

Tal como otros géneros literarios, el microcuento ha sufrido diversas transformaciones en su avance. En Inglaterra, producto del desarrollo de la ciencia ficción televisiva y escrita en la década del 80, se generó el término drabble. Este concepto daba nombre a breves relatos de ficción, de exactamente 100 palabras (aunque admite variaciones de hasta 500), que se masificó especialmente en internet.

De este modo, hoy es posible encontrar en la red cientos de iniciativas relacionadas con el microcuento. Muchos lectores relacionan este aumento de interés a las mismas condiciones de nuestra agitada realidad, que exige la síntesis y la brevedad como requisito de expresión (recordemos a Twitter). Sin embargo, dichas obras narrativas se repletan de una amplia creatividad cotidiana. He aquí unos ejemplos:

“Gas en el avión” (Jordi Cebrián – www.cienpalabras.com)

“Dentro de unos minutos iniciaremos el aterrizaje. Las autoridades locales nos obligan a llenar la cabina de un gas totalmente inocuo, a través de los conductos de ventilación. Procederemos en breve.” Nadie pareció inmutarse, ni cuando empezó a salir un vapor verde de las rejillas del suelo. Viéndome inquieto, el pasajero sentado junto a mi me tranquilizó: “Ellos saben por qué lo hacen, no se preocupe. No lo harían sin tener un buen motivo”. Al poco rato, las azafatas salieron de la cabina de los pilotos, y todas llevaban mascaras antigás, pero entonces a mi ya no me importaba nada.

“Historias de carretera (4)” (Jordi Cebrián – www.cienpalabras.com)

He pasado decenas de veces con el coche por esa curva, junto al desfiladero, conduciendo solo, recordando siempre la historia que cuentan sobre una chica que hace autostop por las noches, y que acaba resultando ser el fantasma de una joven que se estrelló en esa curva. Pero a mí nunca me ha ocurrido. Siempre que recojo a alguna joven autoestopista, deseo secretamente que la leyenda sea verdad, y ella esté muerta, pero nunca es así. Tras la trivial conversación, siempre he de ser yo quien le muestre mi auténtico rostro, y lance otra vez el coche por el desfiladero.

“Secretos Inconfesables” (Juan Cuéllar, chileno – www.sacara100.blogspot.com)

El hombre de negocios llega con su maletín en la mano. Saluda a la secretaria y entra a su oficina.

Envía memorándums, correos, cita a reuniones, asiste a reuniones, despide a una persona, entrevista dos más. Una mañana ocupada.

Llega la hora de almuerzo y como siempre cierra con llave la puerta de su oficina. Sus colegas solo pueden especular respecto a lo que hace ahí dentro. Algunos piensan que trabaja para la competencia. Otros piensan que duerme una siesta reparadora o que se encuentra en secreto con una amante. Pero lo que realmente hace es escribir novelas de amor.

La Legión (Juan Cuéllar, chileno – www.sacara100.blogspot.com)

La legión romana avanzaba lentamente por el medio de la selva.

Finalmente, al cabo de tres semanas de incesante marcha, encontraron un lugar apropiado para fundar una ciudad.

La primera noche fue la peor. Nunca supieron qué fue lo que les atacaba.

A la mañana siguiente, la legión había quedado reducida a un tercio. Ese día se prepararon para enfrentar al enemigo.

Pasaron toda la noche esperando el ataque en vano. Cuando estaba a punto de amanecer, el enemigo se dejó caer nuevamente.

Esta vez lo alcanzaron a ver, eran miles de hombres con pieles de jaguar.

No quedó ninguno.

Considerando el desarrollo del género, sus variaciones y el espacio que se ha ganado dentro de la literatura, es de vital importancia destacar una última característica esencial. Para escribirlo, no es necesario gozar de una vasta experiencia en literatura; simplemente se debe poseer las ganas de relatar lo que la imaginación permita. Eso sí, sin olvidar jamás la magia de lo breve. LM

LetraMedia recomienda:

  • Proyecto audiovisual de la librería mexicana Ghandi. 4 directores de cine muestran su visión acerca del cuento “El dinosaurio”, concluyendo que “un libro son muchos libros”. Muy recomendado.


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2 Comentarios , Deja un comentario

  1. Juan José Cuéllar

    1

    Muchas gracias por la mención. Quiero hacer hincapié en algo que me molesta del concurso Santiago en 100 palabras: no exigen que los cuentos sean exactamente de 100 palabras. Suena de perogrullo, pero así es.

    Saludos y Suerte!

  2. Lucio

    2

    Hermosos cuentos!
    Les recomiendo otro sitio, donde hay más info sobre el género, más microrrelatos, y biografías y entrevistas a escritores: http://www.cuentosymas.om.ar
    Besos!

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