Dengue y cambio climático

Las alteraciones climáticas, como las lluvias más intensas y persistentes en América del Sur y el aumento de la temperatura global, han sido el escenario perfecto para el aumento en los casos de enfermos con dengue en algunos países de la región.

El dengue es una enfermedad viral aguda transmitida por el mosquito Aedes aegypti (también conocido como “mosquito de la fiebre amarilla”), que prolifera en el agua acumulada en recipientes y objetos en desuso. El virus del dengue generalmente causa un cuadro de fiebre y dolor de cabeza, junto con dolor muscular y en las articulaciones (por eso el nombre de “fiebre rompehuesos”). La variedad hemorrágica provoca sangrado y trastornos de coagulación, lo que eleva el riesgo de muerte.

En el 2010 las cifras se han disparado con respecto a otros años: en Honduras al menos 57 personas han muerto este año por el dengue hemorrágico, mientras que los casos de la variedad clásica de la enfermedad ya superan los 50.000, superando la estadística del año 2009. En Guatemala el dengue ha provocado 25 muertos este año, y se han reportado más de 11 mil casos sospechosos, entre ellos 125 con dengue hemorrágico. En Venezuela, el Ministerio de Salud, evaluó el el total de casos de dengue reportados hasta julio, y la cifra fue de 68.753, superando lo registrado en todo 2009 (65.869 enfermos). Brasil no está mucho mejor, más de 440 mil casos de dengue y 117 muertes registró en los primeros cuatro meses de este año, un incremento del 80 por ciento respecto de igual periodo de 2009. Así otros países han tenido que lidiar con cifras de enfermos de dengue, muy superiores a lo visto en años anteriores.

Algunos científicos como la Dra. Nicole Heller, bióloga dedicada a investigar los efectos del cambio climático en sistemas biológicos –en especial insectos–, cree que el cambio climático es el causante del incremento del riesgo de contraer el Dengue. Las razones según Heller, serían que el periodo de incubación del virus se acorta en temperaturas más cálidas, lo que significa que el mosquito no tiene que sobrevivir mucho tiempo para convertirse en un vector infectante. En segundo lugar, la cantidad de mosquitos se está incrementando con el calentamiento global. En general, el clima es un factor clave, ya que controla donde las especies pueden vivir. Cuando el clima cambia, los individuos se mueven a un habitad más sustentable. Bajo esta perspectiva muchos vectores de enfermedades que siempre han vivido en climas determinados, podrían moverse a zonas donde antes era impensable encontrarlos. Eso quedó confirmado por el Cuarto reporte sobre el cambio climático hecho por el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático de la UN, donde se destacó la evidencia que demostraba que varios artrópodos vectores de enfermedades, como garrapatas y mosquitos, se están moviendo a otras latitudes.

Ahora bien, en el caso del mosquito Ae. Aegypti, este sólo disemina el Dengue si hay Dengue en la población en que se encuentra, ya que el mosquito se contagia con el virus al picar a un humano infectado previamente. Esto quiere decir que el aumento en la población del mosquito no seria un problema si no hubiera una infección preexistente de Dengue en las poblaciones, no obstante, vivimos en una sociedad globalizada, y basta tan sólo que un viajero emigre con la infección en su cuerpo, y sea picado por un mosquito, para que aparezca un brote.

Para el dengue no existe cura actualmente, sólo se puede dar tratamiento a la sintomatología. Tampoco hay una vacuna efectiva, ya que el Virus posee cuatro variantes que actualmente no son cubiertas por ningún plan de vacunación profiláctico. Los planes para resolver el Dengue deben enfocarse en el refuerzo de la educación, prevención y control de brotes, para ello debe haber más inversión en los planes de Salud Pública por parte de los Gobiernos de los países que deben convivir con éstas enfermedades. Ahora que ya conocemos que el Dengue se incrementa y está en movimiento por causa del calentamiento global y el cambio climático, todo el mundo debe estar en alerta.

Autor: Christian Carter