La ciudad de Mexico I

feb 2011

Un paseo por la ciudad de Mexico

Primera Parte

Ciudad de México, con casi el doble de habitantes que todo Chile, es una ciudad de cultura, de historia, y de grandes contrastes. Partimos por la Zona Rosa, el barrio de los pubs, restaurantes, discoteques, donde se concentra la vida nocturna, liberal y cosmopolita.

Parte de la ciudad desde la Zona Rosa, centro de la vida nocturna.

Plaza de la Independencia, con la figura de Eros, “el angel”. En su base están sepultados los próceres de la independencia.

Cerca está la Plaza de la Independencia, en el hermoso Paseo de la Reforma, que cruza una buena parte de la ciudad. En esta plaza, que es en realidad una rotonda, hay una enorme columna sobre la cual se alza una estatua del dios Eros, que los mexicanos llaman “el ángel”. Este ángel se vino al suelo con el terrible terremoto que en septiembre de 1985 azotó cruelmente la ciudad. En la base de la columna se encuentran sepultados los próceres de la independencia de la nación, lo que ocurrió hace ya doscientos años.

Los domingo en la mañana, algunas calles en torno al Paseo de la Reforma quedan sólo para andar en bicicleta, patinar o caminar.

Una concurrida calle, contigua al santuario de la Virgen de Guadalupe.

En esta plaza de la Independencia tomamos un bus y le decimos al chofer “a la Villa”. Tras recorrer el Paseo de la Reforma hasta el final, pasando por la calle Hidalgo, a la altura del centro histórico. Esta calle recuerda al sacerdote Miguel Hidalgo, que desde su púlpito lanzó el grito de independencia en 1810. Pasamos  por el monumento a San Martín, la plaza Garibaldi, llegamos a una calle más angosta pero de mucho tránsito, la vía de Guadalupe.

La ciudad desde el cerro Tepayac. La Basílica antigua de la Virgen de Guadalupe, y la nueva.

Se puede notar la inclinación de la Basílica antigua.

El viaje es bastante pintoresco, el  pequeño bus lleva la radio a todo volumen, el chofer va fumando y conversando animadamente con un infaltable compañero o compañera, que va sentado de modo que le quita buena parte de la visual. Cuando llega a un terminal de metro muy concurrido, se estaciona y detiene el motor por unos quince minutos, hasta que se le llena el bus. Entonces reinicia su viaje, que termina en La Villa, donde nos bajamos para caminar hasta el santuario de la Virgen de Guadalupe, lugar en que se manifiesta con fuerza la devoción religiosa del pueblo mexicano.

Allí está la gran basílica, siempre atestada, la basílica antigua, enorme mole de piedra sobre un suelo inestable que la tiene inclinada. Subimos al cerro, el Tepeyac, donde Juan Diego tuvo sus encuentros con la Virgen.

Desde allí se tiene una vista de esta enorme ciudad, que a los lejos se pierde en el smog. Si uno tiene suerte y está despejado, puede divisar la cumbre nevada del volcán Popocatepetl, en dirección al este. Para regresar preferimos tomar el metro, cuyas estaciones tienen nombres pintorescos, como “Barranca del Muerto”, o “Los indios Verdes”.  Viaja una gran cantidad de gente, las estaciones son muy grandes, a veces hay que bajarse para tomar otra línea, para lo cual se debe cruzar un túnel de una cuadra de largo.

Nos bajamos a la altura del Zócalo.

La Catedral de México, a un costado del Zócalo.

Al costado derecho de la Catedral, un poco más atrás, se encuentran las ruinas del Templo Mayor, lo que queda de la cultura Azteca.

Ahí hay dos estaciones, separadas por cuatro cuadras, unidas por un túnel poblado de librerías que representan las diferentes editoriales. Son miles de libros en venta bajo tierra.

El Zócalo es una enorme explanada pavimentada, de cuatro manzanas de extensión, donde ondea una gigantesca bandera mexicana, rojo, blanco y verde. El curioso nombre de Zócalo se debe a que en el siglo 18, cuando no era tan grande, se construyó una zócalo elevado, para colocar un grupo escultórico en bronce, que representaba un grupo de habitantes originarios. Posteriormente fueron trasladados  a otro lugar, se agrandó la plaza y se deshizo el zócalo, que le había dado el nombre al lugar. La escultura se cambió de emplazamiento varias veces,  hasta que finalmente quedó en la periferia de la red del metro. Con los años el bronce se puso verde con el óxido, dando origen al nombre de “Los Indios Verdes”, con que se conoce una estación terminal del metro.

Ciudad de México y sus más de 20 millones de habitantes. Gran parte de ellos se pasean por el Zócalo, un sábado por la tarde.

Descendientes de los pueblos originarios realizan sus danzas en el Zócalo. Al fondo, la calle Madero.

En el Zócalo se ve una gran cantidad de personas. Grupos de representantes de los pueblos originarios con sus correspondientes vestimentas, bailan en torno a sus fogatas que despiden columnas de humo. Se oyen los pitazos de los y las policías que apuran el tránsito de los vehículos. Hay un mar de vehículos que circulan por las calles que rodean la planicie.

[Continúa]

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