Un pedacito de noche

feb 2011

Un pedacito de noche

Anoche me acosté agotadísima. Había tenido uno de esos días en que apenas te sientas a comer. Me venció el sueño, me dormí apenas puse la cabeza en la almohada. Al pasar un pedacito de noche, me desperté con sed. En la cocina tenía el jugo de frutas que no me tomé al almuerzo. Estaba delicioso. Me fui nuevamente a la cama con los ojos a medio abrir y me refugié en la tibieza de las frazadas.

Me dormí apenas puse la cabeza en la almohada.

Apenas amaneció debía sonar la alarma del reloj como de costumbre, pero no fue así. Me despertó el sonido de un electrocardiograma y de pronto me vi rodeada de máquinas, mangueras y parches. Para mi impresión la voz no me salía. Quería averiguar qué ocurría, por qué estaba ahí y en esas condiciones. El hecho de vivir sola le provocaba más interrogantes a mi mente. Dentro de la desesperación boté un objeto que se quebró al caer al suelo. Me encontraba sola, sola en un hospital. En ese momento, más que nunca, podía oír los latidos de mi corazón y mi apresurado respirar.

¡Qué alguien me ayude! - grité con mis pensamientos.

De a poco empezó a dominarme el sueño. Una pesadez en mis párpados impedía mantenerme despierta. Antes de cerrar los ojos, alcancé a ver unos médicos acercarse. De seguro escucharon la quebrazón que produje. Entre ellos comentaban la rareza de mis movimientos, pues era imposible ya que mi estado de salud era grave, a tal punto que comprometía mi vida. Mi temor aumentó al escuchar tales palabras.

¡Por favor, no me hagan daño, estoy bien! – intentaba comunicarles sin éxito alguno.

Era extraño, parecía que alguien hubiera desconectado mis sentidos. Estaban todos arrancados de mí. Aunque, al menos, podía escuchar cada palabra, cada sonido, cada ruido… Una vez escuché que el último sentido que se pierde antes de morir, era la audición. Y que por esa misma razón debemos ser prudentes cuando visitamos y hablamos delante de nuestros enfermos.

¿Qué debía pensar entonces? ¿Acaso éstos eran mis últimos minutos? ¡No puede ser! Me falta tanto por vivir y disfrutar. ¿Y mi familia, dónde está? ¿Saben mi estado? ¿Alguien los contactó? Quiero al menos despedirme de ellos, quiero decirles que los quiero mucho… quiero agradecerles…

Esos eran mis desconsolados pensamientos, hasta que decidí dar todo mi esfuerzo para levantarme de esa camilla. Un poco más y casi logro hacerlo por completo. Una parte de mi se quedó acostada y otra deambulaba por la habitación. Vi cómo los médicos discutían los procedimientos, algunos muy serios, otros riéndose no se de qué… Salí a recorrer el hospital buscando ayuda. Encontré a mis padres en la sala de espera. Estaban muy tristes y preocupados. Quise abrazarlos, mas no podían percibirme. Mientras pensaba en la manera de llamar su atención, me di cuenta de que algo ocurría con los médicos y mi cuerpo yacido en aquella cama. Volví en mí. Nuevamente estaba completa, pero tendida, en manos de los doctores. Lo último que escuché fue:

- Colegas, ¿están preparados?, no podemos fallar… ¡Vamos! Un… dos… ¡tres!

Nuevamente escuché ese sonido que emite el electrocardiograma, aquel pito que me despertó… Poco a poco ese sonido se convirtió en otro, parecía un timbre, luego un citófono… un sonido muy familiar. ¡Era mi citófono! Al reconocerlo pude abrir, por fin, mis ojos y ya no estaban los médicos, no había nadie… Estaba en mi casa, solo había sido un sueño.

Mientras tanto el citófono continuaba sonando. Me levanté y respondí.

- ¿Aló? ¿Papá? ¡Sí, suban, por favor!

Mis padres me habían ido a visitar, era mi cumpleaños. Con tanto trabajo lo había olvidado por completo.

Sin comentarles lo que me ocurrió durante ese pedacito de noche, los abracé como nunca…  estaba tan feliz de verlos.

Un pedacito de noche



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2 Comentarios , Deja un comentario

  1. OSCAR PARDO

    1

    May, aún no tengo el honor de conocerte, tal vez, algún día será.
    Leí tu cuento y de veras te debo comentar que, -con todo el respeto que te debo-, quedé con gusto a poco. Sinceramente sentí que me volcaba con mi imaginación en el relato entretenido que haces en tu cuento y lamentablemente cuando ya sentía, como que me transportaba más intensamente en la atmósfera que habías creado….se acabó.
    Te felicito….un abrazo..

  2. 2

    me dejo muy feliz el final pero fue muy triste y real por que me puede pasar a mi cuando me dan mis vertigos y no me alivio con nada pero estoy consiente y trato de organizar todo pero no soy capaz de nada adios felicidades

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