Museo a Cielo Abierto

sep 2010

Paola Pascual

“El museo tiene la posibilidad de regalarte muchas cosas, todo está en  el tiempo y las ganas que tengas”

El Museo a Cielo Abierto (MaCA) es una iniciativa única en su tipo, donde se decidió sacar el arte de las silenciosas galerías y se lo instaló en plena calle, conviviendo con sus habitantes. Inspirado en los muralistas mexicanos, 20 connotados artistas nacionales quisieron plasmar sus obras en estos enormes lienzos naturales que les entrega Valparaíso urbano.

En el museo se exhiben obras de Roser Bru, Ricardo Irarrázabal, Mario Toral, Francisco Méndez, Matilde Pérez entre otros.

La historia del MaCA se remonta al año 1969, donde estudiantes de Artes Visuales de la Universidad Católica plasmaron pinturas en diversos rincones de Valparaíso. Treinta años después, Francisco Méndez, Labbé y Nemesio Antúnez se juntaron para concretar esta idea en un museo. Sin embargo, “el concepto que debía tener este museo, era hacer un recorrido donde tú puedas caminar por el lugar, pero que además tenga diversidad de estilos pictóricos”, explica la curadora Paola Pascual.

Permanentemente se les debe hacer mantención a las obras del museo.

Por esta razón se escogieron pintores de la década del 40 y 50, pertenecientes al boom artístico de Chile, donde muchos artistas se fueron a especializar al extranjero y adoptaron estilos más abstractos, impresionistas, surrealistas, entre otros. Es así como el año 1991 finalmente se inauguró esta paseo que sube por calle Ferrari desde la Plaza Victoria, dando origen a un museo que se adapta al barrio, que es parte de la rutina de sus habituales transeúntes, y es visitado por todos los turistas y extranjeros que arriban al puerto.

¿Por qué se escogió el sector donde está emplazado este museo?

Para el museo se elige el cerro Bellavista, porque la gracia que tiene es céntrico, y también cuenta con grandes muros de contención o costados de casas. Esto es importante para decir ‘ya señor pintor, elija el lienzo que usted quiera’. Además, tiene el ascensor Espíritu Santo que sirve para llegar a la mitad del recorrido. Entonces, el cerro tenía todas las condiciones aptas para hacerlo accesible a la gente. Se armó así un concepto de museo que contiene una diversidad de pintores, una diversidad de pinturas, en un espacio diverso, donde hay gente de origen socioeconómico bien diferentes, por lo tanto con gente muy diferente. Y esto representa también un poco lo que es Valparaíso.

¿Cuál es la importancia de este museo para Valparaíso?

Nosotros hemos pillado a alumnos rayando, y lo que hemos hecho es hacer un plan reparatorio: en vez de devolver el valor de la pintura, que ellos mismos raspen y pinten el mural. Porque me interesaba mucho más que entendieran todo el esfuerzo que significa. Entonces, finalmente hicieron un click y entendieron el valor del museo. Por esto digo que el museo tiene la posibilidad de regalarte muchas cosas, todo está en  el tiempo y las ganas que tengas. Cuando uno hace un regalo y ves cómo a la gente le gusta, más allá de los turistas, esta posibilidad que tienen los estudiantes de ir enganchando y darles la oportunidad de ver las cosas con otros ojos, porque muchas veces no entiendes por qué son las cosas, yo siento que el museo ha podido dar eso.

¿Cuál es la importancia de sacar el museo del espacio cerrado, tanto del punto de vista de producción o apreciación de la obra?

El concepto de museo es en general un espacio cerrado donde la gente entra en silencio, calmada, aunque en algunas partes ya se ha roto eso, pero lo que tiene es este espacio abierto con le que interactúa, entonces se genera una idea de renovar las obras. Ahora, todos los proyectos que vinieron después, como las gradas o miradores, todo eso ha partido desde este cambio. Pero la idea era poner obras pictóricas en el cerro, en un museo que se mezclara entre las casas, el mar.

Paola Pascual, diseñadora, es la curadora del Museo a Cielo Abierto.

¿Cuáles han sido las mayores dificultades?

Lo más difícil es mantenerlo, porque yo puedo estar restaurando en una punta y me están rayando en la otra. Entonces ahí está la pregunta: ¿qué hago? ¿cuál es el beneficio? Pero está en crear un espacio para verlo. Así como es el paseo costero en Valparaíso o Viña del Mar. Ahora último tenemos los grafitis, que habrán empezado el 2002, pero el fuerte han sido los últimos cinco años, hasta que ya destruyeron el mural número tres. El problema de los grafitis es que es como una competencia, porque cuando algo está limpio, se mantiene limpio, como los baños de colegio. Pero basta con que una persona raye y ponga el nombre para que el resto empiece a hacerlo. Entonces, si logramos mantenerlo limpio, cosa que cuesta mucho, esperamos que rayen menos.

¿Cuánto encarecen los grafitis la mantención de los murales?

Una cosa es el costo natural, porque si el mural está rayado, al final el costo de la pintura es la misma. Pero la diferencia es que hay que hacerles mantención hasta tres veces al año.

¿De dónde provienen los fondos para la mantención?

Todo son convenios de la Católica de Valparaíso. Uno es con la municipalidad, quien coloca todos los maestros que hacen la obra gruesa, que es instalar los andamios, estucan algunos muros, por ejemplo. Y la universidad aporta las pinturas y los estudiantes que van a trabajar. El problema es que el restaurar un mural puede costar un millón de pesos. Entonces la idea es presentar el museo a proyectos, fondos concursables, hacer convenios con empresas de pinturas, con privados, por una cantidad prolongada de tiempo.

¿Qué estrategias han llevado a cabo para evitar los rayados?

Lo de los rayados es complicados, pero igual tenemos rondas de carabineros, rondas de seguridad ciudadana patrimonial, y en estos momentos esperamos que se puedan colocar cámaras en dos puntos, pero colocar cámaras significa que alguien tiene  que estar mirando las cámaras. Los vecinos también son súper importantes. Pero los estudiantes también, porque han generado un nexo con el museo a través de un taller donde ayudan a la mantención de los murales. Esto ha sido muy importante porque los estudiantes se dan cuenta que con sólo destinar un poco de tu tiempo, haces un cambio muy grande en un barrio. Por su parte los vecinos también cuidan el museo, avisando cuando aparecen rayados. Esto es súper importante porque los vecinos lo adoptan como propio porque están en su casa, y se da un sentido de pertenencia.

¿Hay otros proyectos a futuro?

Muchas veces la gente me preguntan si acaso vamos a hacer otro museo en otro lugar o si vamos a agregar más obras, pero además de lo difícil que ya es mantener uno sólo, yo creo que no tiene sentido. Sí me encantaría que se generara la posibilidad de vivir lo que significa la parte intangible que genera el museo.

Más información en: http://ucv.altavoz.net/prontus_unidacad/site/edic/base/port/cieloabierto.html

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1 Comentario , Deja un comentario

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    Bien por la Paola, no te desanimes, eres la cara visible de un hermoso proyecto. O mejor dicho, de una hermosa realidad.

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